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Ciencia y Salud

5 de marzo de 2023

Cómo evitar el síndrome post-vacacional

Cómo evitar el síndrome post-vacacional

El síndrome post-vacacional también puede afectar a niños. Entre un 5% y un 8% de los niños sufren los síntomas de este trastorno.

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Retomar la rutina después de las vacaciones suele ser difícil. Para muchos el cambio es demasiado brusco produciendo un síndrome post-vacacional que les complica retomar todas sus funciones y tareas de manera inmediata. En esta nota te explicamos cómo evitar el síndrome post-vacacional. 

El síndrome post-vacacional es un trastorno adaptativo en el cual experimentamos emociones negativas y un malestar general cuando nos reincorporamos a la vida cotidiana después de las vacaciones.

Se caracteriza por presentar desgano y cansancio, desencanto, anhedonia, tristeza, ansiedad, apatía, irritabilidad, falta de concentración y sensación de no poder adaptarse a la rutina. 

Según la neuróloga infantil del Centro de Especialidades Neurológicas Avanzadas (CENEA), María Francisca López, este síndrome no solo afecta a adultos, también afecta a niños. 

«Entre un 5% y un 8% de los niños sufren los síntomas de este síndrome. Son las principales señales que pueden indicar que un niño está afectado por el síndrome post-vacacional. Pero si el cuadro avanza, los síntomas pueden ser físicos, con dolores de cabeza, de estómago o insomnio», señala la doctora.

Cómo evitar el síndrome post-vacacional

Hay diversas recomendaciones que se pueden aplicar para atenuar el proceso de adaptación tanto en niños como en adultos. Aquí te las contamos:

  1. No dejar todo a última hora

    Se recomienda no volver de vacaciones el último día. Así se tendrá tiempo de ajustar la rutina gradualmente.

    En el caso de los niños y adolescentes, hay que evitar dejar la compra de los útiles escolares para el último momento, de esta manera se disminuirá el estrés.

    «Los niños pueden participar en algunas tareas como forrar los libros, poner su nombre, organizar el material y ordenar. Eso evitará la ansiedad y la preocupación«, explica la neuróloga infantil.

  2. Regula el reloj biológico

    Las vacaciones implican olvidar los horarios establecidos es por eso que cuando se retoma el ritmo habitual de vida hay que acomodar el reloj biológico y ordenar las horas de sueño.

    Para esto, la neuróloga López aconseja que los padres ayuden a sus hijos a recuperar la rutina escolar por lo menos una semana antes de empezar el colegio.

    Es importante para ello, establecer nuevos horarios para dormir y despertar, realizar breves repasos del curso anterior y juntarse con los compañeros. 

    «Ajustar el horario de las vacaciones con el colegio ayudará al niño a que no acuda cansado el primer día de colegio y evitará que esté irritado y malhumorado. El repasar evitará alguna inseguridad que pueda sentir al iniciar un nuevo curso», indica.

  3. Retoma las labores progresivamente

    No es bueno recargarse de trabajo en el primer día, para eso es necesario intentar introducir cambios progresivos en el ritmo y rendimiento laboral. 

    Prioriza las tarea más urgentes y dejar las menos importantes en un segundo plano. Esto hasta que sienta que ya puede mantener el ritmo de antes.

  4. Ser positivo

    Hay que evitar ser negativos cuando se retome la rutina ya que eso potencia las sensaciones negativas que puede generar el síndrome post-vacacional.

    «Hay que ser fundamentalmente positivo. Recordar por qué el trabajo es importante para ti, establecerse metas y potenciar hábitos positivos adquiridos durante las vacaciones pueden ayudar», explica la doctora María Francisca López.

  5. Hábitos saludables

    Es importante volver a los hábitos saludables para disminuir los síntomas del síndrome post-vacaciones. Hay que evitar los excesos de comidas, café, alcohol y tabaco.

    El ejercicio también puede ayudar a esto. Es fundamental para combatir el sentimiento de angustia y liberar a la mente de estrés. Reducir el estrés es la clave para poder solucionar los problemas eficacia.

  6. Se flexible con tu agenda

    Después de unas semanas de desconexión, volver a una planificación estricta no es lo mejor para el cerebro, ya que el no cumplir los compromisos genera más estrés y ansiedad.

    Es por esto que hay que dejar espacios libres durante el día para poder adaptarse a la rutina de manera más amigable y sin tanta presión.

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