Claudia Cortés: infectóloga: «hay que seguir cuidándose hasta que 15 millones de chilenos estén vacunados»

por | Ene 21, 2021 | Coronavirus, ENTREVISTA

Ya comenzó el proceso de vacunación contra el CoVid en Chile, en especial del personal médico, y quisimos conocer la experiencia de una persona que ya recibió las dos dosis. Aquí el relató el primera persona de la infectóloga Claudia Cortés.

Yo trabajo en la Universidad de Chile y en la Clínica Santa María, donde veo personas mayoritariamente con Covid-19. Nosotros los infectólogos vemos pacientes en toda la clínica, los más graves en la UCI y los con menores complicaciones en las salas de hospitalización, en el médico quirúrgico. 

Me llamaron para vacunarme con la primera dosis el 25 de diciembre en la mañana, ese día me confirmaron que había dosis disponibles para los médicos que en ese momento trabajábamos de apoyo en la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica y sin pensarlo dos veces partí ese mismo día al vacunatorio.

Estaba nerviosa, con maripositas en la guata y todo, porque finalmente tendría algún grado de protección, que no es absoluto claro está, pero por fin iba a disminuir el riesgo no solo de enfermarme yo, sino que disminuiría el peligro de contagiar a mi familia. Lo que finalmente termina siendo la gran preocupación que uno tiene y es un riesgo que uno asume libremente correr cuando es médico, cuando uno trabaja con enfermedades infecciosas como lo he hecho yo hace más de 15 años. 

Pero en esta pandemia la situación es muy distinta, yo estoy dispuesta a correr ese riesgo, pero conmigo arrastro a toda mi familia. Por eso el día que me llamaron para la vacuna estaba tan nerviosa.

El momento mismo de la inyección es un proceso que dura un minuto, no tiene dolor, pero sí tiene una carga emocional súper fuerte porque te das cuenta que en muy poquito tiempo, pocos meses, se logró tener una vacuna muy eficiente. Y por el otro lado, estar ahí en la sala de espera aguardando a que nos llamaran, y acordarte de los muchos pacientes que murieron, las muchas familias que tuviste que llamar para decirle que su familiar estaba muriendo. Fue un momento bien fuerte. 

Yo tengo un par de niñas chicas que están muy involucradas en todo esto. Ese día cuando me vacuné me estaban esperando en la casa al volver. Me miraban el parche curita en el brazo y me preguntaban cómo había sido. Ellas, pese a ser pequeñas, entienden súper bien el riesgo que corre la mamá. Y yo me imagino que al vacunarse, entienden que las posibilidades de que la mamá se enferme, que es el susto que tienen, disminuye rotundamente. Así que fue bien bonito también, llegar a la casa con ellas nerviosas y felices como niños esperando un regalo.

Después de la inyección como a las seis o siete horas después me empezó a doler el brazo, en una escala de cero a diez esto debe haber sido un tres o cuatro en dolor. También esa misma noche me molestó el mismo lugar, pero me tomé un paracetamol y a la mañana siguiente amanecí con una molestia muy mínima. Y al medio día del día siguiente, o sea 24 horas post inyección, ya no tenía nada. 

Sin embargo, sé de algunos colegas que tuvieron dolor de cabeza y otro que sintió dolores musculares generalizados. Pero todas las molestias fueron muy autolimitadas, de uno o dos días nada más. Junto a ellos también hubieron varios colegas que no sintieron nada, de hecho nos burlábamos un poco. Les decíamos “es que a ti te tocó el placebo”, sabiendo que en esto no hay placebo ya que todas las vacunas están funcionando completamente. 

Los síntomas post inyección más frecuentes son dolores en el sitio de la inyección. Puede doler el brazo, puede ponerse un poco rojo o un poco caliente. Lo otro que se podría sentir son molestias más bien sistémicas, dolores musculares de músculos alejados del sitio de la inyección o dolores articulares. Algunas personas también pueden presentar cefalea y otras, pocas, pueden tener fiebre que es algo bastante transitorio. 

La segunda dosis me tocó el viernes pasado, el 15 de enero. Para esa vez hubo más espera, pero todo funcionó muy bien. Me dieron una hora, llegué y no tuve que esperar nada. Me vacunaron y 15 minutos después estaba lista. Uno espera ese tiempo las dos veces para que te observen en caso de presentar una reacción alérgica inmediata. Ese día seguí trabajando normalmente, tenía muchísimo menos dolor en el brazo comparado con la primera vez. Pero al día siguiente sí tuve dolor de cuerpo, era así como cuando uno está entre caña y resfriado. Me duró un día, todo el sábado y el domingo ya estaba perfectamente normal. 

Siento que hay que tener precaución al vacunarse porque las vacunas, la de Pfizer en particular, tiene una eficacia del 95%. Eso significa que todavía hay un 5% de posibilidades de que uno se enferme. Pero si me siento mucho más tranquila y tengo plena consciencia de que no puedo relajarme en las medidas de prevención básicas como lo son usar mascarilla correctamente tapando nariz y boca, el correcto lavado de manos y, algo que yo he hecho desde 18 de marzo cuando me tocó ingresar al primer paciente contagiado, que es evitar las aglomeraciones, evitar estar en espacios cerrados con personas y tratar de manejarme lo más alejada del resto. Así evito contagiarme y, en el caso de no saberlo, contagiar a otros. 

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