Cuatro desinformaciones sobre las vacunas contra el Covid-19

por | Dic 14, 2020 | FALSO

Desde que Reino Unido inició la semana pasada la aplicación masiva de la vacuna desarrollada por Pfizer/BioNtech contra el Covid-19, se han vuelto a difundir en redes sociales diversas noticias falsas en relación a las vacunas candidatas de distintas empresas, que buscan detener la pandemia.

A continuación verificamos algunas de las fakes más importantes.

FALSO: la vacuna contra el COVID-19 modifica tu ADN

Una de las fakes más difundidas asegura que las vacunas de ARN mensajero, como las desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna, podrían modificar o alterar el ADN. Esta noticia falsa viene circulando desde mayo de este año y ha sido expuesta de distintas formas.

Por ejemplo, se señaló que supuestamente Bill Gates habría afirmado que la vacuna desarrollada contra el Covid-19 cambiará nuestro ADN, algo que el creador de Microsoft nunca dijo realmente.

La desinformación tiene origen en un video que Gates subió a su cuenta de youtube el 30 de abril de 2020 titulado «La carrera por una vacuna contra el Covid-19, explicado», en el que relata cómo hacer una vacuna. En ese contexto es que presenta una forma que es «nueva y prometedora llamada vacuna de ARN», pero no señala en ningún momento que este método podría alterar el ADN.

Tweet que difunde una nota con un video
que
explica esta desinformación.

«El ARN mensajero no puede modificar el ADN de nadie. El sistema de expresión de los genes funciona justamente al revés de lo que se está tratando de divulgar», explica Mario Rosemblatt, inmunólogo y director ejecutivo de la Fundación Ciencia y Vida. «El ADN da origen al ARN mensajero, no al revés».

Con respecto a cómo funciona el ARN en las vacunas, el inmunólogo explica que este es «un mensajero que codifica para la proteína Spike (la que usa el Coronavirus para infectar la célula humana), de manera que ese ARN se incorpora a la célula y la célula lo ve como si fuera un ARN propio y comienza a sintetizar la proteína Spike. Una vez que la proteína Spike se sintetiza, es secretada hacia el medio extracelular y de ahí el sistema inmune logra verlo y genera anticuerpos contra la proteína».

La misma desinformación difundida
por un usuario el pasado 10 de agosto

Distintos medios de Fact Checking ya han desmentido esta desinformación, como Newtral, Maldita.es, Animal Político, AFP Factual, entre otros. 

FALSO: la vacuna provoca infertilidad

Otra desinformación que se ha estado difundiendo en redes sociales es que supuestamente la vacuna contra el Covid-19 provocaría infertilidad en sus usuarios. Sin embargo, no hay evidencia que lo demuestre.

En particular, en Twitter se difundió una nota en la que se atribuye esta información a un ex vicepresidente de Pfizer, Michael Yeadon, y al médico alemán, Wolfgang Wodarg, por una solicitud que ambos presentaron a la Agencia Europea de Medicamentos, en la que exigen suspender los ensayos clínicos de la vacunas candidatas contra el Covid-19, y en particular la de Pfizer/BioNTech, hasta asegurar su seguridad y eficacia.

Según su perfil de LinkedIn, Yeadon trabajó hace nueve años en Pfizer como vicepresidente y jefe de investigación de la Unidad Respiratoria y de Alergias de Pfizer. Si bien el petitorio que se le adjudica existe y fue publicado el primero de diciembre, este no dice derechamente que las vacunas provocarán infertilidad

Entre los motivos de esta solicitud se explica que la Sincitina-1 es la proteína «responsable del desarrollo de la placenta en los mamíferos y humanos, por lo que es un prerequisito esencial para un embarazo exitoso».

En esa misma línea, se señala que esta también se puede encontrar de forma homóloga en las proteínas Spike de los virus SARS. En ese punto reconocen que «no hay indicios de si los anticuerpos contra las proteínas Spike de los virus SARS también actuarían como anticuerpos anti-Sincitina-1. Sin embargo, si este fuera el caso, esto también evitaría la formación de una placenta lo que daría como resultado que las mujeres vacunadas se volvieran esencialmente infértiles».

Mario Rosemblatt confirma que la Sincitina-1 sí se encuentra en forma homóloga en los virus SARS, pero aclara que «ninguna de las vacunas» contiene esa molécula, «de manera que es imposible que se vayan a generar anticuerpos contra una proteína que no estamos utilizando en la vacuna».

Esta desinformación también fue desmentida por AP News y PolitiFact.

FALSO: las vacunas tendrían microchips para controlar a las personas

Esta desinformación viene circulando hace meses bajo distintas premisas. Desde fines marzo, por ejemplo, se está difundiendo que Bill Gates usaría las vacunas contra el Covid-19 para implementar un microchip de control, lo que fue desmentido por Animal Político y por otros medios en varias ocasiones. Incluso, el mismo multimillonario se ha encargado de negar las conspiraciones en las que se ha visto envuelto desde el inicio de la pandemia.

Ahora también se está afirmando que las vacunas contendrían un chip RFID (Identificación de Frecuencia de Radio, en sus siglas en inglés) a través del cual se podría identificar a las personas. En Twitter se dice que el noticiero del canal CBN lo confirmó, pero nuevamente es sólo información sacada de contexto.

El video con el que se intentó justificar esta desinformación corresponde a un extracto de una entrevista realizada por CBN News el pasado 22 de mayo a Jay Walker, CEO de Apiject Systems, compañía de tecnología médica que en ese momento entró en un alianza público-privada de US$138 millones con la administración de Trump para crear jeringas precargadas que facilitarían el almacenamiento y la aplicación de las dosis de la vacuna contra el Covid-19.

Estas jeringas también incluyen un chip RFID que puede ser agregado de forma opcional, que contiene un número de serie por cada dosis, según explica en la entrevista Walker. «Está diseñado para que no haya falsificación, está diseñado para que sepamos exactamente que la dosis correcta no ha expirado». A su vez, el CEO de Apiject Systems hace hincapié en que el chip no contiene información personal de los pacientes. «Es simplemente un código de barra. Sólo nosotros conocemos instantáneamente dónde y cuándo fue usada esa dosis».

Entonces, este chip no va en la vacuna en sí, como se afirmó en redes sociales, sino que se coloca por fuera de la jeringa. Walker recalcó en ese momento que «esa tecnología es solamente opcional y el gobierno de los Estados Unidos ni siquiera ha decidido si lo van a utilizar».

En la jeringa de abajo, a la derecha se puede
observar cómo va instalado el chip RFID.

Un portavoz de Apiject confirmó a Reuters (que también desmintió la información) que el microchip no se inyecta en la persona que reciba la vacuna y que hasta ahora (4 de diciembre) no se ha solicitado.

Jaime Labarca, infectólogo y jefe del departamento de Enfermedades Infecciosas de la Universidad Católica, afirma que no hay evidencia científica que demuestre que se puede implantar un microchip en una vacuna ni en un medicamento. «La única manera de tener un microchip es que te hagan una cirugía y lo pongan dentro de tu cuerpo».

FALSO: la vacuna de Oxford/AstraZeneca tiene tejido pulmonar de fetos abortados

Esta desinformación tiene su origen en un video en inglés que fue compartido en Facebook, en el cual una mujer muestra una caja de la vacuna de Oxford/AstraZeneca (que en un comienzo se conocía como ChAdOx1 nCoV-19 y ahora la denominan AZD1222) y explica de lo que estaría compuesta.

El video fue transmitido en vivo por una
página antivacunas en Facebook. El registro fue
catalogado por la misma red social como «información falsa».

La mujer apunta en el empaque donde dice ChAdOx1-S y luego muestra el resumen de un estudio en el que se investigó con esta vacuna candidata. La narradora se detiene donde se describe el método del estudio que señala lo siguiente: «usamos secuenciación directa de ARN para analizar la expresión de la transcripción del genoma ChAdOx1 nCoV-19 en líneas celulares humanas MRC-5 y A549 que no son permisivas para la replicación del vector junto con la línea celular permisiva para la replicación, HEK-293″.

Extracto del video compartido en Facebook.

Así, hace una búsqueda de lo que significa MRC-5 para luego explicar que es una línea celular que está desarrollada originalmente a partir del tejido de un feto abortado. A partir de ello es que afirma que «una cosa que definitivamente tiene (esta vacuna Covid-19) es tejido pulmonar de un feto varón caucásico abortado de 14 semanas».

Pero esto es falso, ya que se interpretó de forma engañosa lo que planteaba este estudio. Efectivamente la línea celular que describe la narradora del video proviene originalmente de un feto abortado en 1966 con las características que ella menciona. Esta se ha utilizado para cultivar distintas vacunas como la de la Hepatitis A y la varicela, pero no se ha usado para desarrollar la AZD1222, algo que la misma farmacéutica AstraZeneca confirmó a AP News, PolitiFact y Reuters.

Los medios anteriormente mencionados también se comunicaron con David Matthews, investigador de la Universidad de Bristol y coautor del estudio, quien señaló que «este artículo analizó cómo se comporta la vacuna Oxford cuando está dentro de una célula humana genéticamente normal. La vacuna NO se fabrica en sí misma en células MRC-5».

Según explicó el científico a PolitiFact, él y sus colegas estaban analizando la efectividad de la AZD1222, inyectando la vacuna en la línea celular MRC-5 para ver cómo reaccionaba a las células humanas.

Si bien la vacuna candidata de Oxford/AstraZeneca no utilizo MRC-5 (de hecho, nunca se menciona lo contrario en el estudio), Matthews afirmó que esta sí usó la línea celular HEK-293, la que proviene originalmente de las células renales de un feto abortado legalmente en 1973. Aún así no es correcto afirmar que la vacuna tiene en su contenido tejido celular fetal.

El uso de líneas celulares derivadas de tejido fetal abortado para fabricar vacunas

Las líneas celulares tienen un papel importante en la investigación y fabricación de distintas vacunas, ya que sirven como un medio para que el virus modificado (con el que se busca generar el antídoto) se desarrolle.

Miguel O’Ryan, profesor titular del Programa de Microbiología y Micología de la Facultad de Medicina en la Universidad de Chile, explica que «los virus son parásitos intracelulares obligatorios, requieren de células eucariontas para poder reproducirse básicamente».

«Hay diferentes líneas celulares que son permisivas para diferentes virus y que permiten entonces que esos virus crezcan. Para eso se usan diferentes tipos de líneas celulares: humanas, vegetales… y han ido derivando de múltiples tipos de tejidos».

Por ejemplo, existen líneas celulares que han sido creadas originalmente a partir de la extracción de células de tejidos de fetos abortados hace décadas, lo que ha traído distintos cuestionamientos éticos, principalmente provenientes de grupos religiosos.

Según un artículo publicado por la revista Science el pasado 12 de junio, de las 130 vacunas candidatas contra el Covid-19, al menos seis usan dos líneas celulares humanas fetales: la HEK-293 (que usa la vacuna de Oxford/AstraZeneca) y la PER.C6, que se desarrolló a partir de las células retinianas de un feto de 18 semanas abortado en 1985.

Tabla elaborada por Science con las seis empresas
que utilizan células fetales para el desarrollo de sus vacunas.

En particular, la vacuna candidata de Oxford/AstraZeneca usa un vector viral (virus modificado) de chimpancé, que se basa en una versión debilitada y no replicable del adenovirus, que suele generar infecciones en estos animales. Según explica la Universidad de Oxford, «la vacuna ha sido diseñada para expresar la proteína Spike del Covid-19».

Miguel O’Ryan explica, entonces, que la línea celular HEK-293 se utiliza en este caso «para permitir la síntesis, de alguna manera, de ese virus». Por lo tanto, no es correcto decir que la vacuna tiene en su contenido células de tejido fetal, ya que «es el virus con el segmento genómico de la proteína espiga (Spike) del Coronavirus el que se inocula. No se inoculan las células, se inocula el virus».

Por otra parte, desde AP News señalan que, de acuerdo al equipo de la Universidad de Oxford, «las células que se utilizan ahora son clones de las células originales y no son el tejido fetal original».

Además, las partículas virales pasan por un proceso de purificación, en este caso mediante una ultracentrifugación en gradiente de Cloruro de Celsio, según explica un artículo publicado por la revista Nature.

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