Estados Unidos no colaboró económicamente en la investigación y desarrollo de la vacuna de Pfizer y BioNTech contra el Covid-19

por | Nov 10, 2020 | EXPLICATIVO

Por Laura Soto

La madrugada de este lunes, la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech anunciaron que la vacuna que estaban desarrollando contra el Covid-19 logró más de un 90% de eficacia en su primer análisis de eficacia provisional de su ensayo Fase 3. Esto la posicionaría, hasta el momento, como la vacuna más efectiva contra el virus.

Tras el anuncio, las reacciones en distintas partes del mundo no se hicieron esperar. Entre ellas destacó principalmente lo que publicó el actual vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, quien atribuyó el éxito de estos resultados al presidente Donald Trump.

En un tweet, Pence señaló lo siguiente: «GRANDES NOTICIAS: gracias a la alianza público-privada forjada por el presidente Donald Trump, Pfizer anunció que su ensayo de la vacuna contra el Coronavirus es EFECTIVO, previniendo la infección en un 90% de sus voluntarios».

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos no ha proporcionado dinero a Pfizer para la investigación y desarrollo de su vacuna. Sólo prometió financiamiento para su fabricación a gran escala y posterior distribución en el país, a través de su programa Operación Warp Speed (la alianza público-privada a la que hace referencia el vicepresidente estadounidense en su tweet).

 

La Operación Warp Speed fue iniciada por el gobierno de Trump y tiene por objetivo producir y administrar 300 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19 para enero de 2021. Un programa que ha sido criticado por algunos expertos, acusando – por ejemplo – la intención de Estados Unidos de acapararse la primera tanda de vacunas.

Es así que el país norteamericano ha destinado – y destinará – millones de dólares a distintos fabricantes, ya sea para el desarrollo, fabricación y/o distribución de estas posibles curas.

Entonces, ¿cuál es la relación que tiene Pfizer y el gobierno estadounidense?

En julio de este año, el departamento de Salud y Servicios Humanos de dicho país anunció el acuerdo que se forjó con la farmacéutica. En este, la administración de Trump prometió US$1,95 mil millones para la producción a gran escala y distribución a nivel nacional de las primeras 100 millones de dosis de la vacuna, posterior a la comprobación de su eficacia y la autorización de los organismos correspondientes. El trato también permite la adquisición de 500 millones de dosis adicionales.

En el mismo comunicado, donde dicho departamento entrega el anuncio, se aclara que «Pfizer está colaborando con BioNTech, una empresa de biotecnología alemana, para desarrollar vacunas de investigación Covid-19 sin el apoyo financiero del gobierno de EE.UU«.

Un día antes de la publicación de Pence, la vicepresidenta senior y jefa de investigación y desarrollo de vacunas en Pfizer, Kathrin Jansen, se desligó de esta asociación público-privada en entrevista con The New York Times. «Nunca fuimos parte de Warp Speed. Nunca hemos recibido dinero de los Estados Unidos, ni de nadie», aclara.

Luego, una vocera de la farmacéutica estadounidense aclaró este lunes al mismo periódico que «Pfizer es uno de los muchos fabricantes de vacunas que participan en la Operación Warp Speed como proveedor de una posible vacuna Covid-19. Si bien Pfizer llegó a un acuerdo de compra avanzado con el gobierno de EE.UU, la empresa no aceptó la financiación de BARDA (Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado) para el proceso de investigación y desarrollo. Toda la inversión en ese ámbito fue realizada por Pfizer».

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