Por Joaquín López

 

Han pasado más de cinco meses desde que se detectó el primer caso de coronavirus en Chile. La crisis sanitaria tomó por sorpresa a todas las naciones del mundo, dejando incluso a la comunidad científica en la incertidumbre respecto a la totalidad de sus efectos y formas de tratamiento.

 

En este contexto la población se mantiene atenta ante cualquier nueva información en relación al virus, pero lamentablemente parte de esta información corresponde a noticias falsas o fake news

 

Un claro ejemplo de lo anterior corresponde a la falsa afirmación de que el coronavirus es de origen artificial y fue creado en un laboratorio. 

 

Esta fake news se difundió en nuestro país y fue creída por un 33% de la población chilena según el más reciente estudio de la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica titulado “Comunicaciones, desinformación y emociones en la pandemia Covid-19 en Chile”.

 

Este informe recogió sus datos de una muestra de 518 adultos a lo largo del país a través de una encuesta mediante correo electrónico con la finalidad de comprender el uso de las redes sociales en la población chilena y ver su exposición y credibilidad ante las noticias falsas

 

Según la población de la muestra, un 66%  declaró por lo menos haber oído de alguna noticia falsa. De estos, un 23% la creyó y un 9%  la compartió. 

De acuerdo a los datos recogidos, la plataforma más utilizada para consumir información corresponde a las redes sociales, siendo la preferencia de un  60% de los encuestados. A esta le sigue la televisión con un 49% y Whatsapp con un 46%. 

 

Si bien las redes sociales fueron las más utilizadas por los usuarios,  también son las peor evaluadas, recibiendo la calificación en promedio de un 3,0 en la escala del 1 al 7. 

 

Por otra parte, la radio fue la plataforma con mayor evaluación recibiendo un 4,9 de puntuación  pero solo es consumida diariamente por un 25% de los encuestados. 

 

Comparaciones con el contexto de estallido social

 

Los datos de este estudio fueron comparados con la información recogida en una investigación similar del mismo centro de estudios de noviembre del año pasado, en medio del estallido social. 

 

En ambas situaciones las redes sociales fueron la plataforma más utilizada por la población chilena, pero el consumo de esta no solo disminuyó de un 80% a 60% sino que su evaluación también fue menor, pasando de un 3,6 a un 3,0.

 

La confianza que poseía la población hacia esta plataforma también se vio severamente afectada en el transcurso del tiempo. En noviembre pasado un 30% de los encuestados afirmaba confiar bastante en las redes sociales, pero en el periodo de mayo-julio de este año el porcentaje descendió a un 7%.

 

Respecto al consumo de medios de comunicación, el consumo diario general en contexto de  pandemia es menor al del estallido social, pero a pesar de esta disminución, la población se ha visto más expuesta a las noticias falsas en relación a noviembre pasado, subiendo de un 51% a un 66%. 

 

Por el lado positivo, las personas ya no caen con tanta facilidad ante la desinformación La credibilidad ante las fake news disminuyó a la mitad, descendiendo de un 46% a un 23% en los meses de mayo-junio. 

Ingrid Bachman es docente y académica de la facultad de comunicaciones de la Universidad Católica y una de las realizadoras de dicha investigación. 

 

Según sus conjeturas respecto a esta diferencia en ambos períodos, actualmente estamos expuestos a más noticias falsas porque la pandemia del coronavirus es un fenómeno mundial, por lo que las desinformaciones son capaces de llegar por cualquier parte del mundo.

 

En relación a la disminución en la credibilidad de los chilenos ante información falsa, la académica comentó que “creo que tiene que ver con dos cosas, ambas difíciles de demostrar por lo que solo son conjeturas.”

 

“Desde el estallido social aprendimos de que hay mucha desinformación dando vuelta y aprendimos a ser más escépticos (…) en este tiempo hubo una suerte de curva de aprendizaje en las que aprendimos a no tomar todo de buenas a primeras sino que a sospechar un poquito antes de creerlo.”

 

Otro motivo que tendría directa relación sobre el nivel de credibilidad con las noticias falsas es respecto a las emociones que producen. La investigadora explica que “está demostrado que las noticias falsas que más se viralizan son las que  generan tres emociones bastante específicas, emociones negativas fuertes; miedo angustia y ansiedad.

 

Según explica, las noticias falsas que han surgido en el período de pandemia no producen tanto estas emociones porque “en general, las noticias falsas relacionadas al coronavirus no son de esas que te asusten tremendamente (…) tiene que ver con información peligrosa en el sentido que pueden recomendar cosas nocivas para la salud, pero no son cosas que te causan ansiedad o miedo como si había mucho de las noticias en relación al estallido.»

 

Si llegaste hasta acá y quieres apoyar nuestro periodismo, puedes aportar aquí.

Síguenos en redes sociales como @malaespinacheck en Twitter, Instagram y Facebook