¿Qué es la “deuda flotante” y por qué está en el centro de la pelea entre Grau y Quiroz?

Síntesis
Contexto: El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, acusó errores en las proyecciones fiscales del gobierno anterior, asegurando que la deuda pública estaría subestimada en US$10.500 millones.
¿Qué pasó? La polémica se centra en la “deuda flotante”, es decir, gastos ya comprometidos por el Estado, pero aún no pagados. Mientras Quiroz sostiene que elevan la deuda futura, el exministro de Hacienda Nicolás Grau afirma que ya estaban considerados en el déficit fiscal.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, acusó este lunes “errores” e “inconsistencias” en las proyecciones fiscales elaboradas por el gobierno anterior, asegurando que la deuda pública proyectada hacia 2030 estaría subestimada en unos US$10.500 millones. La acusación fue rápidamente rechazada por el exministro Nicolás Grau, quien aseguró que las cifras “son consistentes” y que no existe ningún error de cálculo.
Pero en medio del cruce político, apareció un concepto técnico que ha marcado la discusión: la llamada “deuda flotante”.
¿Qué es la deuda flotante?
En simple, la deuda flotante corresponde a gastos que el Estado ya realizó o comprometió, pero que todavía no paga. Por ejemplo, si un ministerio recibe un servicio o ejecuta una obra en diciembre, ese gasto ya existe contablemente, aunque el pago se haga meses después.
El analista económico de la FEN Unab y OpenBBK, Alejandro Urzúa, explica que se trata de “compromisos de pago que el Estado ya adquirió —bienes o servicios recibidos, obligaciones devengadas— pero que aún no se pagan efectivamente al cierre de un período”. Según agrega, esto “no necesariamente es nueva deuda financiera como emitir bonos, sino cuentas por pagar”.
¿Por qué se generó la polémica?
La discusión surge porque Quiroz sostiene que parte de esas obligaciones no estaban correctamente reflejadas en las proyecciones de deuda elaboradas por el gobierno anterior.
Eso, según Hacienda, habría provocado una subestimación de la deuda futura, haciendo que esta supere el umbral del 45% del PIB antes de lo previsto.
Sin embargo, Grau respondió que esa deuda flotante ya estaba incorporada previamente dentro del déficit fiscal proyectado para 2025, por lo que no corresponde volver a sumarla como si fuera nueva deuda.
¿Quién tiene razón?
De acuerdo con Urzúa, ambos podrían estar observando dimensiones distintas del mismo problema. “Quiroz parece enfocarse en la presión financiera efectiva que enfrenta el Estado —lo que hay que pagar—, mientras Grau responde desde la consistencia contable del balance fiscal oficial”, explica. Y agrega: “Uno habla más de estrés de caja; el otro, de registro presupuestario”.
El economista señala además que diferencias metodológicas sí pueden generar variaciones importantes en las cifras fiscales. “En finanzas públicas, pequeños cambios metodológicos pueden mover cifras gigantescas”, afirma.
Por eso, concluye, la polémica no necesariamente implica que una de las partes esté equivocada, sino que ambas podrían estar utilizando criterios contables distintos para analizar la misma situación.
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