Por Joaquín López

 

Han pasado meses desde que la pandemia producida por el coronavirus azotó al mundo entero, generando una recesión económica y dejando hasta la fecha a más de 20 millones de personas infectadas con el virus según la Universidad de Johns Hopkins

 

A pesar de que se han efectuado diversas investigaciones científicas alrededor del mundo aún no existe una cura. Es en este contexto que se ha fomentado y viralizado el uso de diversos fármacos y productos que supuestamente serían eficaces en el tratamiento del SARS-CoV-2. 

 

Aquí es donde entra el dióxido de cloro, un compuesto químico tildado como  “”Suplemento Mineral Milagroso”  debido a su antigua promoción por redes sociales en ser eficaz para los tratamientos contra el VIH, diabetes e incluso cáncer, entre otros. 

Ahora el coronavirus es la más reciente patología agregada a la lista de enfermedades que este compuesto sería capaz de curar.  

 

Pero este no es un medicamento, sino que una fórmula utilizada como blanqueador y desinfectante industrial

 

Diversas figuras han promocionado su uso, siendo uno de los más recientes el diputado Raúl Alarcón, mejor conocido como “Florcita Motuda”. 

 

Fue durante la noche de este miércoles que el diputado anunció a través de su cuenta oficial de Twitter que “EXISTE UNA SUSTANCIA LLAMADA  «clorito de sodio» o también «dióxido de cloro» MUCHA GENTE QUE CONOZCO HA USADO por muchos años…. AHORA ESTÁ SIENDO CRIMINALIZADA y con uso clandestino ENVIARÉ UN OFICIO MAÑANA AL MINISTRO DE SALUD PARA PEDIR INVESTIGACIÓN”. 

 

Durante esta tarde, el parlamentario relató en su cuenta oficial de Facebook la intervención que realizó en la cámara de diputados respecto al dióxido de cloro. 

A pesar de estar al tanto de que la comunidad científica no la aprueba por los riesgos que produce,  nombra al dióxido de cloro como un compuesto utilizado por parte de la población, quienes han dado “testimonio de sus experiencias positivas con esta sustancia”.

 

Es por esto que el diputado propone que se regule su uso “buscando que las universidades generen estudios que entreguen información fidedigna respecto a sus potencialidades y riesgos, y se proteja a los usuarios bajo supervisión médica”.

 

A pesar de la voluntad del parlamentario para regularizar el uso del dióxido de cloro, los llamados de entidades oficiales como la Organización Panamericana de la Salud son claros respecto al conocimiento ya existente sobre este compuesto, afirmando que  “no hay evidencia sobre su eficacia y la ingesta o inhalación de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos”, desalentando su uso en “pacientes con sospecha o diagnóstico de COVID-19, ni en ningún otro caso

 

Asimismo advirtió la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, en inglés) a través de su comisionado en agosto de 2019, Ned Sharpless quien afirmó que “el suplemento mineral milagroso y sus productos similares no son aprobados por la FDA y su ingesta es el equivalente a beber blanqueador”. 

 

El Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) también se ha pronunciado ante la peligrosa promoción del dioxido de cloro, comunicando en abril de este año que este “no corresponde a un medicamento y no cuenta con la autorización sanitaria de este Instituto. Lo anterior, significa que no existe respaldo de seguridad, calidad y eficacia, por lo que su importación, tenencia, transferencia, uso, distribución y comercialización en Chile es ilegal.”

 

Una de las personas que rebatió la propuesta de “florcita motuda” fue la presidenta de la Sociedad Chilena de Epidemiología, María Paz Bertoglia, quien respondió a los comentarios del diputado a través de Twitter, alertando sobre los peligros de esta sustancia. 

“Me impacta que esto, siendo tan desmentido de forma transversal haya permeado con tanta fuerza en la sociedad”, comenta la epidemióloga.

 

Respecto a los efectos que este produce, la especialista menciona que “sabemos que se han reportado daños por su consumo como vómitos, diarrea, hipotensión por deshidratación y daño hepático.Ya está demostrado que hace daños por lo tanto no sería ético investigar”.

Bertoglia reflexiona sobre la fuerza con la que conductas peligrosas son adquiridas por un porcentaje de la población, causado por la “ansiedad de encontrar una solución a una problemática muy grande”. Ante esto, la epidemióloga hace la invitación a “cuidarnos entre todos y llamar a las personas que ejercen cargos de autoridad a revisar este tipo de productos antes de promoverlos”. 

El ISP posee un formulario en el cual la población puede denunciar el punto de venta de medicamentos falsificados y otras sustancias que no sean aprobadas por la entidad de salud. Este formulario para la notificación se puede descargar en la página web del ISP, el que luego debe ser envíado al correo ispprestaciones@ispch.cl para hacer efectiva la denuncia.

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