Las vacunas contra el Covid-19 no causan las variantes del virus

por | Sep 10, 2021 | FALSO

Desde hace un mes ha estado circulando en Facebook un vídeo en el que María Mirande, médica argentina, afirma que las vacunas contra el covid no fueron aprobadas ni pasaron por una fase clínica. También asegura que las vacunas son las que generan las variantes del virus que provoca la enfermedad. Pero las vacunas contra el Covid-19 no causan las variantes del virus.

El texto que acompaña la publicación dice: “Dra. María Mirande. Neumóloga: Las vacunas experimentales pueden generar: ADE, enfermedades autoinmunes, cáncer, coágulos y causan las nuevas variantes/cepas. Los confinamientos evitaron la atenuación del virus”.

Como usuarios reportaron esta publicación como falsa, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que las afirmaciones difundidas son falsas.

Esta es la publicación:

El vídeo hace parte de una entrevista que María Mirande le dio al programa argentino “La Mira en Vos” del Canal 13 Tucumán.

Como en el vídeo se hacen varias afirmaciones sobre las vacunas contra el covid, La Silla las verificó una a una:

 1. “Esto (las vacunas contra el covid) fue autorizado sin ser aprobado y sin haber pasado la fase clínica” 

Es falso.

Todas las vacunas contra el covid que actualmente se están administraron, pasaron por fase preclínica y clínica para posteriormente ser aprobadas y usadas en el mundo.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), las etapas generales para el desarrollo de una vacuna son:

• Etapa exploratoria
• Estadio preclínico
• Desarrollo clínico
• Revisión y aprobación regulatoria
• Fabricación
• Control de calidad

En la etapa exploratoria se realizan las investigaciones necesarias para identificar los antígenos que se deberían utilizar para generar una respuesta inmunitaria. Después se pasa a una fase preclínica en la que se prueba una vacuna experimental en animales, con el fin de evaluar su seguridad.

Si se produce una respuesta inmunitaria segura, se da paso a los ensayos clínicos con seres humanos. Estos son en tres fases:

Durante la Fase I, un pequeño grupo de personas reciben la vacuna de prueba. En la II, se amplía el estudio y se tienen en cuenta características como la edad y salud, para que sean similares a las de las personas a quienes está destinada la nueva vacuna. En la III, la vacuna se administra a miles de personas y se prueba su eficacia y seguridad.

Los CDC también reiteran que durante el desarrollo de las vacunas contra el covid no se omitió ninguna fase de los ensayos. El motivo por el cual estas se desarrollaron tan rápido, fue porque “las fases se superpusieron para acelerar el proceso” para que así pudieran utilizarse lo antes posible para poder controlar la pandemia.

Además de esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene a servicio público un rastreador de desarrollo de vacunas contra el covid, donde se detalla cada vacuna candidata y se puede hacer seguimiento a la fase en que se encuentra cada una. A la fecha, hay 184 vacunas en desarrollo preclínico y 112 dentro de las fases clínicas.

En diciembre del año pasado, la vacuna de Pfizer se convirtió en la primera en ser aprobada para uso en emergencias por la OMS. A esta decisión se llegó después de que un grupo de expertos de la Organización revisaran los datos de seguridad, eficacia y calidad de la vacuna y concluyeran que “los criterios imprescindibles de seguridad y eficacia establecidos por la OMS”.

Ya son siete las vacunas contra el covid aprobadas (para su uso en emergencias) por la OMS. De esas, Invima ha aprobado de emergencia cinco para ser usadas en Colombia: PfizerSinovacAstraZenecaJanssen y Moderna.

Además, el 23 de agosto la FDA aprobó definitivamente la vacuna de Pfizer.

2. “Estas vacunas son transgénesis”.

Es falso.

Hasta el momento, las diferentes vacunas contra el covid se clasifican en 3 tipos: las vacunas de ARN mensajero, las de vectores virales y las de subunidades proteicas. Ninguna de estas hacen transgénesis, es decir, no insertan nuevo material genético al ADN.

Como explicamos aquí, el ARN mensajero (ARNm) es una molécula muy parecida al ARN y al ADN, que son códigos genéticos que cargan información. Lo que se está inyectando son las “instrucciones” (ARNm) encapsuladas en “cajitas” o nanoburbujas de grasa que se fusionan con células musculares en nuestro cuerpo, y allí entregan el mensaje.

Una vez adentro, la maquinaria celular usa esta “receta” y fabrica las “proteínas de espiga del coronavirus”, las mismas que utiliza el virus para entrar a las células, como contamos aquí. Pero no quiere decir que este tipo de vacunas modifique el ADN.

Mark Lynas, profesor visitante del grupo Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell, le explicó a Reuters que el ADN que se encuentra en las vacunas de ARN mensajero no se integra en el núcleo de la célula del receptor y por eso no hay una modificación genética.

Por su parte, las vacunas de vectores virales contienen una versión modificada de otro virus inofensivo (vector) para darles instrucciones importantes a nuestras células. El vector ingresa a una célula dentro del organismo y usa la maquinaria celular para producir la proteína conocida como “espiga”, que solo está en la superficie del virus que causa el covid.

Una vez se genera esta respuesta, la célula despliega la proteína “espiga” sobre su superficie, y desencadena una respuesta del sistema inmunitario. Este comienza a producir anticuerpos para combatir la infección.

Sin embargo, esto no significa que el material genético que aporta el vector viral se pueda integrar al ADN de la persona y lo modifique.

Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, le explicó a la AFP que estas vacunas solo «llevan la proteína ‘espiga’ del nuevo coronavirus en la membrana de adenovirus, y de ninguna manera interfieren con el material genético de nuestras células». Esto es algo que ya han reiterado los CDC.

Las vacunas de subunidades proteicas solo contienen una parte de las proteínas inofensivas del virus que causa el covid. Cuando estas ingresan al organismo, el sistema inmunitario reconoce que esa proteína no debería estar presente y crea anticuerpos y glóbulos blancos en defensa.

De esta forma, si una persona se llega a contagiar de covid, el organismo ya sabrá cómo combatir el virus. Pero como en el caso de las vacunas de ARNm y de vectores virales, este tipo de vacuna tampoco modifica el ADN ya que no se integra al núcleo de las células.

3. “Los efectos secundarios (de las vacunas) son el ADE, la reacción de anafilaxia, las enfermedades autoinmunes”

Es más falso que cierto.

La infección dependiente de anticuerpos o ADE, es un fenómeno que ocurre cuando los anticuerpos, en vez de combatir el virus, se “alían” a él facilitando la infección y agravando mucho más la enfermedad. Sin embargo, esto es algo que rara vez ocurre en algunas enfermedades infecciosas y en el caso del covid no se ha presentado ningún caso.

José Manuel Jiménez Guardeño y Ana María Ortega Prieto, investigadores del departamento de Enfermedades Infecciosas del King’s College de Londres, explicaron que este fenómeno solo se da con enfermedades infecciosas muy puntuales y hasta el momento no se ha evidenciado ningún caso en los vacunados contra el covid.

“No se ha descrito ningún indicio de ADE en la fase preclínica (y lo han buscado mucho); ni en los modelos animales en que se han probado las vacunas; ni en ninguna fase clínica; ni se han descrito casos de ADE con más de 3.000 millones de dosis de vacunas administradas, ni con ninguna de las nuevas variantes identificadas”, explican en este artículo.

Además, Nicolás Torres, investigador del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME-CONICET, le dijo a la AFP que “si el ADE estuviera ocurriendo, uno vería que los millones de vacunados estarían pasándolo peor que los no vacunados al transitar la enfermedad y no es así”.

Es decir, no hay casos que demuestren que el ADE sea un efecto secundario de las vacunas contra el covid.

Por otro lado, es cierto que las vacunas dan anafilaxia, una reacción alérgica que se produce en todo el cuerpo y llega a ser grave. Pero no son solo las vacunas de covid: los CDC explican que esto puede pasar con cualquier vacuna o medicamento.

En el caso de las personas vacunadas contra el covid, las cifras son bajas. Los CDC informaron que en Estados Unidos se han presentado aproximadamente de 2 a 5 casos de anafilaxia por cada millón de personas vacunadas.

Por último, Mirande también afirma que las vacunas contra el covid provocan enfermedades autoinmunes, pero no hay evidencia científica de esto.

Kenneth Witwer, profesor de Patología y Neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, le dijo a la AFP que «no hay evidencia de que ninguna vacuna contra el SARS-CoV-2 induzca autoinmunidad».

También precisó que actualmente hay cientos de millones de vacunas administradas hasta la fecha en todo el mundo «a estas alturas ya habría pruebas muy claras de dichos efectos secundarios y no las hay».

 4. “La misma vacuna es la que está generando las variantes que les llaman cepa delta y demás”.

Es falso.

Mirande hace esta afirmación pero no aporta ninguna prueba ni explica cómo las vacunas estarían generando las variantes del virus.

Como explicamos aquí, los virus se reproducen copiándose a sí mismos, en ese proceso a veces se producen algunos errores que se llaman mutaciones. Es decir, algunas copias salen con cambios genéticos.

Vivian Luchsinger, bióloga y docente de la Universidad de Chile, le dijo a la AFP que “las mutaciones del SARS-CoV-2 y las variantes de preocupación que conocemos parten de un proceso natural y no son producto de la vacunación”.

Además, las variantes más preocupantes del covid (alpha, beta, gamma y delta) fueron detectadas mucho antes de que fueran aprobadas las primeras vacunas e iniciaran los planes de vacunación en el mundo.

Por ejemplo, la variante alpha fue detectada por primera vez en septiembre del 2020 en Reino Unido; beta apareció en Sudáfrica en diciembre 2020; gamma en Brasil a inicios de 2021 (cuando aún no había iniciado la vacunación en ese país): y delta en India en diciembre de 2020.

5. “Cuando no hay un contexto clínico la PCR carece de valor y tiene más de 70% de falso positivo”.

Es falso.

Como explicamos aquí, la prueba PCR es un examen molecular en el que se toma una muestra de secreción de la nariz o del fondo de la garganta de un paciente con un elemento llamado hisopo. Esa muestra luego se mezcla en un tubo de ensayo con reactivos que, de existir el virus Sars-CoV-2, se adhiere a este.

Este tipo de prueba, es recomendada por la OMS y el Ministerio de Salud porque permite detectar directamente la presencia del covid en cualquier persona.

De hecho, Mike Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias de la OMS, aseguró que las pruebas PCR son las mejores para conocer si una persona está infectada o no. Los análisis de sangre y las pruebas serológicas solo ayudan a saber si la persona ha estado infectada recientemente o en el pasado.

La afirmación dice que este tipo de prueba tiene una alta probabilidad de arrojar un falso positivo, pero no es así.

Un artículo académico de la Universidad de Cantabria (España), sobre la toma de muestras nasofaríngeas para diagnóstico de covid, dice:

«La técnica que ofrece una mayor sensibilidad en el diagnóstico de la infección provocada SARS-CoV-2, es la toma de muestras con hisopo de la nasofaringe para estudio mediante RT-PCR (reverse transcription polymerase chain reaction) y detección posterior del ARN viral. Su sensibilidad oscila entre el 56 y el 83% dependiendo de la fase de la enfermedad en la que sea recogida la muestra (muy relacionada con la carga viral), severidad de cuadro clínico, técnica empleada, manipulación posterior y la propia técnica de RTPCR. Por otra parte, esta técnica tiene muy pocos falsos positivos (especificidad de un 99%) Otros tipos de muestras como las de origen orofaríngeo ofrecen una sensibilidad mucho menor.»

Es decir, la PCR sí puede llegar a detectar falsos positivos, pero no en un 70 por ciento como dice la publicación.

Además, Benedetta Bolognesi, del Instituto de Bioingeniería IBEC de Barcelona, le explicó a Maldita.es que «cuando haces PCR, el problema es tener falsos negativos más que tener falsos positivos. Es más probable tener falsos negativos porque extraer ADN es un poco complicado (extraerlo del paciente, llevarlo al laboratorio, procesarlo) y es posible que el ADN se degrade o algún paso falle y dé negativo porque algo falló antes».

En suma, como los argumentos de Marie Mirande no tienen sustento científico ni presenta ninguna prueba o fuente en sus afirmaciones, calificamos el vídeo como falso.

*Este es un artículo original de La Silla Vacía, que forma parte de la alianza Latam Chequea, que también integra Mala Espina Check para combatir la desinformación sobre el coronavirus.

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