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Mundo

17 de julio de 2023

Por qué Montevideo se quedó sin agua potable

Una de las peores sequías del último siglo generó una verdadera crisis hídrica en la capital de Uruguay.

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Montevideo, la capital de Uruguay, se está quedando sin agua potable. Muchos de los 1.300.000 habitantes que residen en la ciudad están optando principalmente por el agua embotellada. El caudal que sale del grifo ahora cuenta con altas concentraciones de sodio y cloruro, superiores a las normadas en las políticas nacionales. Esto debido a que se autorizó utilizar el agua del Río de la Plata, que contiene en mayor cantidad estos elementos.

El Gobierno  de Luis Lacalle Pou desplegó varios planes de emergencia, entre ellos entregar 2 litros diarios de agua embotellada en las poblaciones más vulnerables, y construir un dique de agua dulce de emergencia en forma momentánea. Además, también se eliminaron los impuestos al agua embotellada para reducir su valor.

Una fuerte sequía y una nula reacción durante las últimas décadas por parte de los gobiernos uruguayos culminó con esta crisis. El embalse Paso Severino, principal reserva de Montevideo, tuvo menos de 2% de su capacidad durante algunos días de junio.

Durante las últimas semanas se han producido algunas leves lluvias. Sin embargo, no han sido suficientes para solucionar una problemática que, por el momento, no ve una pronta solución.

¿Por qué Montevideo se quedó sin agua potable?

De cara al Fenómeno de La Niña, Uruguay viene enfrentando un episodio de sequía desde hace unos años. Sin embargo, este 2023 se intensificó de forma abrupta, con una falta de lluvias como no se veía desde hace 7 décadas.

Ante este panorama, se secaron las dos grandes reservas para Montevideo. El embalse Canelón Grande -que aportaba 10 millones de metros cúbicos de agua- quedó seco, mientras Paso Severino -que daba 67 millones- está cerca de correr la misma suerte. En la siguiente imágen podemos ver el verdadero efecto de la sequía en solo un año.

Embalse Paso Severo en junio de 2022 y junio de 2023, respectivamente. Fuente: NASA.

No obstante, esta no es la única explicación de la crisis que vive la capital de Uruguay. A pesar de que el país sudamericano fue el primero del mundo en definir constitucionalmente el agua potable como un derecho, y que cuenta con una Política Nacional de Aguas, en la práctica no fueron lo suficientemente precavidos para hacer frente a esta situación.

De hecho, Paso Severino, construido en 1897, fue la última gran inversión en esta materia. En ese entonces también se pensó en crear un segundo embalse en Casupá, como reserva del primero. Sin embargo, desde entonces que esta medida se pospone, gobierno tras gobierno, sin realmente concretarla. Recién en 2019 el exmandatario Tabaré Vázquez presentó los estudios previos, aunque lo hizo al término de su mandato. Su sucesor, Lacalle Pou, desechó el proyecto, por preferir construir una planta potabilizadora en Arazatí que tomara agua del gran Río de La Plata.

A todo esto se suma que Uruguay pierde cerca del 50% del recurso por fugas en las cañerías de transporte que no se han arreglado. Asimismo, como la actividad principal del país es la ganadería y la agricultura, hay un uso importante de agua potable en estas actividades.

Ahora la política uruguaya debe decidir qué medidas tomar, tanto a corto como a largo plazo. El embalse de Casupá se ve como una opción, por su bajo costo ($100 millones de dólares) frente a la planta potabilizadora, y la velocidad de su construcción. No obstante, aún faltan medidas inmediatas que puedan solucionar de forma categórica esta crisis.

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