Punta Peuco: la cárcel para exmilitares que está en la mira del gobierno

El penal funciona exclusivamente para militares condenados por casos de violaciones a los Derechos Humanos. Desde hace décadas se acusa también que los reclusos cuentan con beneficios que otros penales no tienen.
El presidente Gabriel Boric anunció durante su última Cuenta Pública que modificará el decreto que creó el penal de Punta Peuco, y lo convertirá en una cárcel común.
“Desde mi punto de vista no existe justificación para ese privilegio”, comentó el mandatario este domingo.
Hace años que los sectores del oficialismo solicitan el cierre de Punta Peuco, acusando beneficios para sus reclusos, quienes son militares condenados por delitos de violaciones a los Derechos Humanos durante el régimen de Augusto Pinochet. Hace años, se conoció que esta cárcel tiene algunas condiciones que no están disponibles en otras cárceles.

De hecho, anteriormente Michelle Bachelet intentó cerrar este penal. Posteriormente, la expresidenta acusó que su ministro de Justicia, Jaime Campos, no firmó el decreto que lo autorizaba, aunque ella dio la orden.
Ahora, aunque Boric prometió su cierre, anunció que lo convertirá en un penal común. Su ministro de Justicia, Jaime Gajardo, comentó que existe sobrepoblación en los centros penitenciario y no se pueden “dar el lujo” de cerrar uno de los establecimientos.
De todas formas, ya confirmaron que la población penal del recinto también está excedida, por lo que no entrarán, por el momento, otros tipos de reclusos.
¿Qué dice el decreto que creó Punta Peuco y que Boric quiere modificar?
“Créase en la Comuna de Til-Til, Provincia de Chacabuco de la Región Metropolitana, Unidad Penal Especial que se denominará “Centro de Detención Preventiva y Cumplimiento Penitenciario Especial Punta Peuco” cuya dirección y administración corresponderá al Servicio de Gendarmería de Chile en conformidad a la normativa legal vigente”, señala el decreto en cuestión, de 1995.
No obstante, la misma ley aclara “que el régimen penitenciario es incompatible con todo privilegio o discriminación arbitraria y sólo considerará aquellas diferencias exigidas por políticas de segmentación, encaminadas a la readaptación social y a salvaguardar la seguridad del procesado y condenado, y de la sociedad”.
Además, se afirma que existe una necesidad de tener un penal que “reúna especiales condiciones de seguridad, que asegure la integridad física y síquica de las personas que permanecerán en él, a quienes debe prestarse dicho tratamiento en atención a la particularidad de sus condiciones personales“.
El origen del penal
Punta Peuco no es solo un penal. De alguna forma, fue un símbolo del proceso de transición entre la el régimen militar y el retorno a la democracia.
En 1994, y ante una inminente detención de Manuel Contreras, exjefe de la desaparecida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), por el asesinato del ex canciller Orlando Letelier, se comenzó a planear la construcción de un penal exclusivo para los militares. A Ricardo Lagos, entonces ministro de Obras Públicas de Eduardo Frei, se le encargó, en primera instancia, decretar la aprobación del proyecto.
“No estaba dispuesto a hacer una cárcel de esa naturaleza porque se me dijo que si no habrían situaciones muy complejas y difíciles (…) y como ministro no estoy de acuerdo con eso y no hay ningún peligro a la democracia chilena el que no se haga eso”, mencionó el expresidente Lagos en 2018 a La Tercera.
Sin embargo, finalmente se llevó el proyecto al Congreso. El proyecto se rechazó en el Senado, pero la Comisión Mixta finalmente logró un acuerdo y se despachó en 1995. Así, iniciaron las obras del penal.
Los primeros reclusos de Punta Peuco y las acusaciones por privilegios
Aunque el proyecto se ideó pensando en el “Mamo” Contreras (quien llegó a acumular más de 500 años en condenas por casos de violaciones a los derechos humanos), el exjefe de la inteligencia de Pinochet no fue el primero que estuvo en Punta Peuco.
El mismo año de su creación, el brigadier (r) Pedro Espinoza, condenado junto a Contreras por el asesinato de Letelier, fue el primero en llegar a Punta Peuco. El militar retirado, quien también participó en la Caravana de la Muerte, actualmente sigue como recluso en el penal.
Cuatro meses más tarde llegó Contreras, y más adelante también aparecieron otros exmilitares. Mientras Punta Peuco se iba llenando, comenzaron a aparecer críticas por sus presuntos beneficios al interior del penal: canchas de tenis, quinchos para recibir a los familiares, living y otros espacios o servicios.

Esto, además de su exclusividad, fue lo que motivó las protestas y los intentos de su cierre.
Actualmente el penal cuenta con 139 reclusos, todos hombres y con un promedio de edad de 75 años.
De todas formas, desde el Gobierno, la ministra de la Secretaría General de la Presidencia, Macarena Lobos, explicó este lunes en Radio Agricultura que “lo clave es que deja de ser un penal exclusivamente para condenados por crímenes de lesa humanidad“.
“Sabemos que tenemos un tema de demanda de plazas penitenciarias. Entonces no es solo que deje de ser un privilegio, sino también optimizar para poder disponibilizar ese penal a otros reclusos“, comentó.