Humo de incendios forestales: efectos en la salud respiratoria y recomendaciones clave

Contexto: Los incendios forestales activos en Ñuble y Biobío han deteriorado la calidad del aire de la zona, convirtiendo el humo en un riesgo sanitario.
¿A quiénes afecta más y qué se recomienda? Personas con asma, EPOC, adultos mayores y niños deben extremar cuidados y reducir la exposición en la medida de lo posible.
Los incendios forestales que afectan a distintas regiones del país han vuelto a poner en alerta a las autoridades sanitarias y a la población, no solo por el avance del fuego, sino también por los efectos del humo que se extiende a kilómetros de los focos activos.
En este escenario, la calidad del aire se deteriora rápidamente, transformando el humo en un riesgo sanitario que puede afectar también a quienes no se encuentran cerca de las zonas incendiadas. Incluso, la propagación del humo en los incendios forestales impacta en la percepción de la sensación térmica.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), la inhalación y exposición al humo y las cenizas pueden causar diversas afecciones que van desde la irritación en la piel hasta la exacerbación de condiciones crónicas respiratorias o cardíacas.
Asimismo, la OPS/OMS advierte que ciertos grupos son más vulnerables a estos efectos. Personas con afecciones respiratorias o cardiovasculares, adultos mayores, niños y mujeres embarazadas, así como quienes trabajan al aire libre o en respuesta a la emergencia.
Efectos del humo de los incendios en la salud respiratoria
El humo de los incendios forestales puede afectar gravemente la salud, incluso cuando el fuego se encuentra a varios kilómetros de distancia. Así lo explica Jeanette Águila Mansilla, enfermera especializada en enfermedades respiratorias del CESFAM Isabel Riquelme de Chillán, quien advierte que la exposición al humo provoca un empeoramiento significativo en pacientes con patologías respiratorias crónicas.
“El efecto del humo de incendio en pacientes con enfermedades respiratorias, como asma o EPOC, provoca un empeoramiento de su enfermedad y un aumento de los síntomas”, señala. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran la tos seca o con flemas, dificultad para respirar, silbidos en el pecho y dolor torácico.
Según la profesional, esto ocurre porque las partículas finas presentes en el humo “irritan y dañan las vías respiratorias“, generando una inflamación persistente. A ello se suman síntomas como ardor de garganta, sensación de opresión en el pecho y respiraciones más superficiales y forzadas.
Además, el impacto del humo no se limita solo al sistema respiratorio. Águila advierte que también pueden aparecer efectos sistémicos, como palpitaciones, arritmias, dolor de cabeza, mareos, náuseas e incluso desorientación y dificultad para concentrarse, especialmente en personas más vulnerables.
Recomendaciones para proteger las vías respiratorias
Frente a episodios de humo por incendios forestales, la principal recomendación es reducir al máximo la exposición. “Las recomendaciones principales son quedarse en casa y sellar puertas y ventanas“, indica la enfermera, sugiriendo incluso el uso de paños húmedos en rendijas para evitar la filtración de aire contaminado.
En caso de que sea necesario salir, la especialista recomienda cubrir nariz y boca y, de ser posible, utilizar mascarillas certificadas. “Lo ideal sería usar mascarillas KN95”, precisa. Asimismo, enfatiza la importancia de que los pacientes respiratorios mantengan siempre sus medicamentos a mano, especialmente inhaladores y fármacos de rescate.
Otra medida clave es evitar la actividad física al aire libre durante los periodos de incendios, ya que el esfuerzo aumenta la inhalación de partículas dañinas. A esto se suma la recomendación de mantenerse bien hidratado, considerando las altas temperaturas asociadas a estos eventos.
Respecto a cuándo acudir a un centro de salud, la especialista es clara: si pese a permanecer en casa y usar los medicamentos los síntomas persisten o empeoran, se debe consultar de inmediato. “Sensación de ahogo, falta de aire, tos persistente, silbidos en el pecho, mareos, desmayo, desorientación o dolor intenso de cabeza son señales de alerta que requieren atención de urgencia”, concluye.
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