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Cómo se financia el MEPCO: la clave detrás del precio de las bencinas

Síntesis

  • Contexto: El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) es una herramienta utilizada en Chile para amortiguar las variaciones en el precio de las bencinas, en un escenario marcado por alzas recientes en los combustibles.

  • ¿Cómo funciona? Opera mediante ajustes al impuesto específico a los combustibles, lo que implica mayores o menores ingresos fiscales según la evolución de los precios internacionales.

En medio de las recientes alzas en el precio de las bencinas, el funcionamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) ha vuelto a instalarse en la discusión pública, especialmente en torno a cómo opera y cuál es su impacto en las finanzas del Estado.

Una de las principales dudas es cómo se financia este mecanismo. Sin embargo, según explica Alejandro Urzúa, analista económico de la Universidad Andrés Bello y OpenBBK, no es del todo correcto hablar de financiamiento en este caso.

“El MEPCO no se financia como un fondo tradicional, funciona como un amortiguador, es un mecanismo de ajuste del impuesto específico a los combustibles”, señala. En ese sentido, detalla que cuando el precio internacional sube, el Estado reduce este impuesto, mientras que cuando baja, lo aumenta, configurando así un sistema de compensación tributaria.

Urzúa agrega que el MEPCO tampoco funciona como un fondo con recursos acumulados, como ocurre con otros instrumentos fiscales. “No es un fondo con plata guardada. Funciona más como una especie de cuenta corriente del Estado, donde se va anotando si el Fisco está dejando de recaudar o recuperando ingresos al ajustar el impuesto a los combustibles”, explica.

En esa línea, enfatiza que no existe una “bolsa” de dinero destinada al mecanismo, sino que su efecto se va compensando en el tiempo, dependiendo del comportamiento de los precios internacionales.

El elemento central del funcionamiento del MEPCO es el impuesto específico a los combustibles. Según Urzúa, este actúa como un “colchón” que absorbe parte de las variaciones externas. “Si los precios suben mucho, se reduce para que el alza sea más suave; y si bajan, se incrementa para evitar caídas bruscas”, indica.

De esta forma, el mecanismo permite suavizar los cambios en los precios. “Piénsalo como un regulador que evita cambios bruscos. Cuando el precio internacional sube con fuerza, el MEPCO baja el impuesto, de modo que el aumento que ve el consumidor es más moderado”, explica.

Sin embargo, el sistema no elimina las variaciones, sino que las modera. En escenarios donde los precios internacionales aumentan de manera sostenida, los combustibles pueden seguir subiendo, aunque de forma más gradual.

En términos fiscales, el funcionamiento del MEPCO implica variaciones en la recaudación del Estado. “Cuando se usa para frenar alzas, el Estado recauda menos por impuesto a los combustibles. Es un alivio para las personas, pero con costo fiscal”, señala Urzúa. En cambio, cuando los precios bajan y el impuesto aumenta, el Estado puede recuperar parte de esos ingresos.

Por ello, el impacto del mecanismo no es fijo, sino que depende del ciclo de precios. Hay periodos en que implica menores ingresos fiscales y otros en que estos se compensan.

En ese contexto, Urzúa precisa que, si bien el MEPCO no es un fondo, su uso sí tiene límites desde el punto de vista fiscal. “El MEPCO no es un fondo, pero sí tiene un costo fiscal: cada vez que se usa para frenar alzas, el Estado deja de recaudar. Entonces, cuando se dice que ‘no hay plata’, en realidad se está hablando de que ya no hay mucho margen para seguir resignando ingresos sin tensionar las cuentas fiscales”, explica.

Respecto de los cambios recientes al MEPCO, Urzúa explica que responden al aumento del precio internacional del petróleo y a la necesidad de ajustar el sistema a un contexto de mayor volatilidad. “Se ajustó para darle más flexibilidad al mecanismo, lo que permite que reaccione con mayor intensidad ante cambios en los precios externos”, indica.

En la práctica, esto implica que el sistema puede amortiguar de mejor manera las alzas cuando los precios suben, aunque también con un mayor costo fiscal. Del mismo modo, cuando los precios bajan, permite recuperar más rápidamente esos recursos.

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