IA, litio e innovación regional: las claves de la Estrategia Nacional de Ciencia que recibió Kast

Síntesis
Contexto: El presidente José Antonio Kast recibió la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo de Chile 2026, documento elaborado por el Consejo Nacional de CTCI.
¿Qué pasó? La hoja de ruta propone medidas en áreas como inversión en I+D, inteligencia artificial, litio, hubs regionales, centros de excelencia e I+D asociada a defensa.
El presidente José Antonio Kast recibió este miércoles la Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo de Chile 2026, documento elaborado por el Consejo Nacional de CTCI para orientar el desarrollo del país a largo plazo.
La hoja de ruta se organiza en seis objetivos estratégicos y ocho “proyectos transformadores”. Entre ellos aparecen iniciativas sobre inversión privada en investigación y desarrollo, litio y salares, inteligencia artificial, hubs regionales, centros de excelencia, evaluación de políticas públicas e investigación asociada a defensa.
La presentación, sin embargo, ocurre en medio de un escenario de ajuste fiscal para la cartera. En el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre de 2026, la Dirección de Presupuestos (Dipres) informó un ajuste de gasto para el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de $27.810 millones, equivalente al 4,7% de su presupuesto aprobado.
Chile invierte poco en investigación e innovación
Uno de los puntos concretos de la estrategia apunta a un problema de fondo: Chile invierte poco en investigación, desarrollo e innovación, áreas clave para mejorar la productividad, crear nuevas tecnologías y hacer más competitivas a las empresas.
Según el documento, la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) en Chile llegó solo al 0,41% del PIB en 2023, lejos del promedio de la OCDE, que ronda el 3%. El diagnóstico es que el país no está invirtiendo lo suficiente en conocimiento para crecer de manera ambiciosa.
Por eso, una de las propuestas es ampliar la Ley de Incentivo Tributario a la I+D, que permite a las empresas descontar impuestos cuando invierten en investigación y desarrollo. Sin embargo, la estrategia advierte que el beneficio se usa poco: aunque más de 1.800 empresas declararon realizar actividades de I+D en 2023, solo un 3,8% utilizó la ley. Según el documento, eso implicó que el sector privado dejara de rebajar cerca de US$262 millones en impuestos ese año.
Inteligencia articial como motor de movilidad social en Chile
La inteligencia artificial aparece como uno de los ejes más llamativos de la estrategia. El documento plantea que esta tecnología puede posicionar a Chile como un nodo relevante en la región, además de contribuir a mejorar la productividad, modernizar el Estado y abrir nuevas oportunidades laborales.
La propuesta no se limita al uso de herramientas de IA, ya que también plantea “desarrollar una infraestructura de cómputo intensivo” que entregue al país autonomía en “almacenamiento, procesamiento y operación de sistemas de IA dentro de Chile”. Para eso, propone crear un centro nacional de alto rendimiento, alimentado por energía solar y eólica, con servidores capaces de procesar grandes volúmenes de información.
Investigación y desarrollo asociada a defensa
El documento plantea que necesidades estratégicas del país, como la construcción naval, pueden transformarse en una oportunidad para impulsar tecnología, empleo e industria local.
Así, se menciona la Política Nacional de Construcción Naval 2025-2040 y sostiene que construir en Chile con capacidades de ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada, empresa estatal vinculada a la industria naval) sería más rentable socialmente que comprar buques usados o construirlos completamente en el extranjero. También proyecta cerca de 1.900 empleos directos adicionales hacia 2036 e inversión adicional en I+D.
Chile liderando la industria sostenible del litio
Otro punto relevante es el litio. La estrategia propone fortalecer el trabajo del Instituto Nacional de Litio y Salares (INLiSa), con investigación sobre hidrología, hidrogeología, nuevas tecnologías productivas y valoración de los servicios ecosistémicos de los salares.
En esa línea, el documento sostiene que “Chile puede convertirse en un referente global de desarrollo productivo sostenible”, siempre que adopte una mirada coherente a nivel ambiental, social y económico, basada en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación.
Hubs regionales: innovación fuera de Santiago
La estrategia también propone fortalecer los llamados hubs científico-tecnológicos regionales. En este contexto, un hub es un polo o red de articulación que reúne universidades, empresas, startups, centros de formación, municipios, gobiernos regionales y Estado para desarrollar innovación en un territorio.
El objetivo es “consolidar polos regionales donde se produzcan activos de alto valor agregado y se retengan talento y riqueza en el territorio”. Para eso, el documento propone infraestructura compartida, formación rápida en habilidades digitales, pilotaje de nuevas tecnologías y planes estratégicos territoriales financiados con participación pública y privada.
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