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Cable Humboldt: qué es y cómo podría cambiar la conexión de Chile con el mundo

Síntesis

  • Contexto: La aprobación de la instalación del Cable Humboldt en Santo Domingo permitirá avanzar en una ruta submarina de fibra óptica que conectará Chile directamente con Australia. Su entrada en operación está proyectada para 2028.

  • ¿Qué implica? El cable transportará datos internacionales y podría sumar capacidad, respaldo y nuevas conexiones hacia Oceanía y Asia-Pacífico. Según el exsubsecretario de Telecomunicaciones Pedro Huichalaf, “tener más cables permite redundancia, seguridad y cierta soberanía digital”.

La aprobación de la instalación del Cable Humboldt en la Región de Valparaíso marca un nuevo avance para el proyecto que busca conectar a Chile con Australia a través de una red submarina de fibra óptica.

La infraestructura aterrizará en la comuna de Santo Domingo y contempla una conexión de cerca de 14.800 kilómetros hasta Sídney, además de otro tramo proyectado hacia Ciudad de Panamá. La entrada en operación está proyectada para 2028.

Pero, ¿qué implica realmente que un cable de fibra óptica cruce el océano desde Chile?

Más que una mejora directa para el internet de los hogares, el proyecto funcionará como una nueva ruta para transportar datos internacionales. Por estos cables circula información utilizada en videollamadas, servicios de almacenamiento en la nube, plataformas digitales, universidades, empresas y redes de telecomunicaciones.

Una conexión con Oceanía, no directamente con Asia

Aunque el proyecto suele presentarse como una conexión entre Chile y Asia-Pacífico, su destino directo será Australia.

El abogado y exsubsecretario de Telecomunicaciones, Pedro Huichalaf, explicó que “no es una conexión directa de Chile a Asia-Pacífico”, sino una ruta hacia Oceanía que permitirá posteriormente enlazarse con otras redes que llegan a países asiáticos.

La distinción importa porque el cable no conectará de forma directa a Chile con China, Japón o Corea del Sur. Su aporte estará en abrir una vía por el Pacífico hacia Australia, desde donde la información podrá continuar hacia otros destinos de la región.

Más rutas para los datos

Uno de los principales beneficios esperados es la redundancia: contar con más de una alternativa para transportar datos entre Chile y el exterior.

En la práctica, si una ruta submarina presenta problemas, una red adicional puede permitir que parte del tráfico sea redirigido por otros caminos. “Tener más cables permite redundancia, seguridad y cierta soberanía digital”, señaló Huichalaf.

Esto podría ser relevante para plataformas digitales, servicios en la nube, centros de datos, universidades y empresas que requieren transmitir grandes volúmenes de información entre distintos países.

Desarrollo País, empresa estatal que impulsa el proyecto Cable Humboldt junto a Google, señala que la iniciativa permitirá aumentar la capacidad de conexión, diversificar las rutas disponibles y mejorar la latencia, es decir, el tiempo que tardan los datos en viajar entre un punto y otro, entre Chile, Sudamérica y Oceanía.

Huichalaf sostuvo que los cables submarinos también pueden funcionar como infraestructura mayorista, es decir, como una red cuya capacidad puede ser utilizada por distintas empresas. Sin embargo, advirtió que los efectos sobre precios o velocidad dependerán de cómo se comercialice y use esa capacidad.

Humboldt Connect, sociedad conjunta de Google y Desarrollo País, estará a cargo de activar y comercializar la capacidad de uno a dos pares de fibra óptica del sistema, con clientes del sector de telecomunicaciones, contenidos y redes académicas.

Una oportunidad para que Chile sea punto de conexión regional

El proyecto ha sido presentado como una oportunidad para que Chile se convierta en un punto de llegada y distribución de datos hacia otros países de América Latina.

Para Huichalaf, la relevancia está en que esta sería la primera conexión directa entre Sudamérica y Oceanía, lo que podría abrir opciones para empresas interesadas en conectarse con Australia y otros mercados de Asia-Pacífico. La promesa, entonces, no es solo sumar un cable submarino, sino abrir una nueva ruta para el tráfico internacional de datos desde Chile.

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