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No es cierto que aviones estén lanzando sustancias tóxicas sobre Valparaíso mediante “chemtrails”

Falso

Síntesis

  • ¿Qué pasó? Usuarios en redes sociales afirmaron que aviones estarían lanzando sustancias tóxicas sobre Viña del Mar y Valparaíso mediante “chemtrails”.

  • ¿Cómo lo calificamos? Consideramos que se trata de publicaciones falsas.

  • ¿Cómo lo sabemos? Las marcas corresponden a estelas de condensación y no hay evidencia de que correspondan a fumigaciones o experimentos de geoingeniería.

En redes sociales circulan publicaciones que aseguran que aviones estarían “fumigando” a la población de Viña del Mar y Valparaíso mediante el lanzamiento de sustancias tóxicas.

“Antes de ayer en Viña, nuevamente pasando aviones lanzando tóxicos sobre la población”, afirma una de las publicaciones. Otra señala que se trataría de una “brutal fumigación #chemtrails” sobre Valparaíso y agrega: “Están evidentemente experimentando con geoingeniería avanzada”.

Sin embargo, estas publicaciones son falsas, ya que no existe evidencia de que los aviones estén liberando sustancias tóxicas ni de que las estelas correspondan a experimentos de geoingeniería.

Publicaciones virales sobre las supuestas chemtrails.

¿Qué son los llamados “chemtrails”?

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) mantiene una sección específica sobre las estelas producidas por aeronaves y las afirmaciones sobre los denominados “chemtrails”.

Según explica el organismo, chemtrails, abreviatura de chemical trails o “estelas químicas”, es un término que algunas personas utilizan para afirmar incorrectamente que las estelas producidas por el tráfico aéreo habitual corresponden a liberaciones intencionales de sustancias químicas peligrosas o agentes biológicos. Entre los supuestos objetivos atribuidos a estas liberaciones, la EPA menciona precisamente la modificación del clima y la geoingeniería. 

Lo que sí producen habitualmente los aviones son estelas de condensación, también conocidas como contrails. Estas aparecen cuando el escape caliente de los motores se encuentra con el aire frío a gran altura. Bajo determinadas condiciones de temperatura y humedad, el vapor de agua se condensa sobre pequeñas partículas y posteriormente se congela, formando cristales de hielo visibles desde tierra.

La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Chile también reconoce este fenómeno en su léxico de la DGAC. Allí define una “estela de condensación o de vapor” como una “nube semejante a un flujo, observada detrás de un avión en vuelo en aire frío y húmedo”.

Por su parte, la Organización Meteorológica Mundial, organismo especializado de las Naciones Unidas en materias de tiempo, clima y agua, incluye oficialmente las estelas de condensación generadas por aeronaves en su Atlas Internacional de Nubes.

La guía incluye fotografías de estelas de condensación con formas y patrones similares a los observados en los registros viralizados

Las estelas pueden permanecer en el cielo durante horas

La duración de estas marcas tampoco constituye evidencia de una supuesta fumigación.

La EPA explica que algunas estelas desaparecen en segundos o minutos, mientras que aquellas que se forman en capas de la atmósfera con alta humedad pueden persistir y expandirse, llegando incluso a permanecer por más de un día. Además, pueden adoptar distintas formas debido a las condiciones atmosféricas, el viento y las rutas de las aeronaves.

Mala Espina ya verificó anteriormente desinformación sobre los llamados “chemtrails”. En noviembre de 2025, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) explicó a este medio que esta teoría no es real y que las estelas de condensación constituyen un fenómeno asociado a la aviación.

La DMC detalló que existen estelas de corta duración y otras persistentes. Estas últimas pueden mantenerse visibles durante horas cuando las condiciones de humedad y viento permiten que los cristales de hielo permanezcan o se dispersen en la atmósfera.

No hay evidencia de que sean experimentos de geoingeniería

Una de las publicaciones que circula también vincula las estelas con supuestos experimentos de “geoingeniería avanzada” y plantea que podrían utilizarse para generar un “efecto espejo” o intervenir ante la llegada de ríos atmosféricos.

Pero la existencia de investigaciones sobre geoingeniería no demuestra que las estelas observadas detrás de los aviones formen parte de esas prácticas.

La propia EPA distingue ambos conceptos y señala que el Gobierno de Estados Unidos no tiene antecedentes de estelas de condensación que hayan sido creadas intencionalmente con propósitos de geoingeniería o modificación del tiempo meteorológico.

La geoingeniería engloba distintas propuestas destinadas a intervenir deliberadamente en el sistema climático, como la eliminación de gases de efecto invernadero o técnicas que buscan modificar la cantidad de radiación solar que llega a la superficie. Esto es distinto del proceso físico que genera una estela de condensación detrás de un avión.

La misma narrativa circuló recientemente en Argentina

Esta desinformación no se limita a Chile. El 22 de agosto de 2026, Chequeado desmintió publicaciones que atribuían los días nublados en Buenos Aires a supuestos experimentos de geoingeniería, “chemtrails” y manipulación climática.

Chequeado explicó que no existe evidencia científica de que las condiciones meteorológicas observadas en la ciudad hayan sido producidas mediante estas técnicas y señaló que las supuestas “chemtrails” correspondían a estelas de condensación formadas bajo determinadas condiciones de temperatura y humedad.

El medio también consultó a Inés Camilloni, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera de Argentina y del Programa de Investigación de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, quien explicó que estas tecnologías todavía se encuentran en desarrollo y que no se han realizado experimentos a gran escala.

Por lo tanto, calificamos estas publicaciones como falsas, ya que los registros de estelas dejadas por aviones no constituyen evidencia de que se estén lanzando sustancias tóxicas sobre la población de Viña del Mar o Valparaíso ni de que se estén realizando experimentos de geoingeniería. Las marcas visibles corresponden a un fenómeno atmosférico conocido y documentado: las estelas de condensación.

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